La importancia de la ciencia ficción en el año 2016

Usualmente en los círculos de literatura salvadoreña, más que todo en la generación anterior a la mía, no es usual estar leyendo relatos de ciencia ficción, menos en Latinoamérica debido a la poca demanda de este género en una región donde no está en boga hablar del futuro, pero sí en historias realistas, con un poblado léxico y mucho menos fantasiosas. Pero yo creo que necesitamos pensar más allá de 5 años en adelante, en el camino que la humanidad debe tomar.

Aplicando esos famosos ejercicios donde te preguntás cómo te ves en 10 o 15 años, creo que no está demás considerar que si no proyectamos buenas cosas para dónde queremos llevar nuestro futuro, aniquilaremos nuestro planeta, nos toque colonizar la luna y marte, pero viendo futuro cercano, es extremadamente probable que sigamos eligiendo bufones iliteratos para dirigir naciones.

La ciencia ficción es un género que si, es fantasioso, si, muchas veces no le pegan a las predicciones y también puede verse como pretencioso y muy alejado de los problemas que acogen la realidad salvadoreña (y por ende muchos lugares en latinoamérica que sufren nuestros mismos males). Prefiero verlo como un ejercicio que puede llevarnos a imaginar mundos y realidades que pueden llegar a ser nuestro día a día. Es posible poder traducir nuestros problemas y pensamientos a términos mucho más digeribles para el ser humano (véase Distrito 9 y el problema de la discriminación), como también poder hasta predecir el futuro haciendo un poco de proyección, es posible que lo hagamos nosotros también con un poco de yoga mental e imaginación. ¿Por qué creo que es importante todo esto? Porque estoy más que seguro que si la gente se empieza a preocupar desde ya por el futuro, es lógico que nos vamos a preocupar aún más por nuestro presente. Aún no es como nos lo imaginamos y es nuestro derecho tener un futuro próspero.

Latinoamérica no se especializa mundialmente como un productor de tecnología, claro, por muchísimas condiciones sociales en las cuales estamos a años luz de alcanzar a tener en óptimo desempeño. Este pensamiento no debe ser freno para pensar que podemos llegar a tener un mejor futuro en nuestra región. Mientras nos acercamos a esos futuros distópicos que fueron mencionados hace más de 50 años, nuestro reloj avanza y nosotros con él. El mundo no se está convirtiendo en un mejor lugar.

Tal vez proyectarnos nos puede ayudar a mejorarlo. No es malo divagar, siempre y cuando nos ayude a rebalancear nuestros recursos, llevar la Tierra al equilibrio y crear nuevos sistemas políticos y económicos que no busquen llevar todo al carajo.

Autor: René Nuila

Nerd, distraído profesional cuando se necesita y un ser más en un país de los chiquitos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *